Invictus
Invictus
Tít. Original Invictus Qualificació Per a tots els públics
Director Clint Eastwood Gènere Drama, Histórico, Biográfico
Idioma Anglès Nacionalitat E.U.A
Tipus Llargmetratge Any 2009
Durada 133min. Data Estrena 29-01-2010
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"INVICTUS" SE PROYECTA EN CINES VERDI EN ALTA DEFINICIÓN 2K, ACTUALMENTE LA PROYECCIÓN CON MEJOR CALIDAD DEL MERCADO INTERNACIONAL


2 NOMINACIONES OSCARS® 2010

MEJOR ACTOR (MORGAN FREEMAN)

MEJOR ACTOR SECUNDARIO (MATT DAMON)

Del director Clint Eastwood, Invictus cuenta la verdadera y ejemplar historia de cómo Nelson Mandela (Morgan Freeman) se alió con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, Francois Pienaar (Matt Damon), para ayudar a unificar su país.

El recién elegido Presidente Mandela sabe que, tras el apartheid, su país sigue dividido racial y económicamente.  Con la confianza de que puede reconciliar a su pueblo mediante el lenguaje universal del deporte, Mandela se une al débil equipo sudafricano de rugby cuando, de forma inesperada, consigue llegar a la Final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.

Fitxa Tècnica

Director: CLINT EASTWOOD
Guión: ANTHONY PECKHAM, basado en el libro "Playing the Enemy" de JOHN CARLIN
Fotografía: TOM STERN
Música: KYLE EASTWOOD y MICHAEL STEVENS
Montaje: JOEL COX y GARY D. ROACH
Diseño de Producción: JAMES J. MURAKAMI
Vestuario: DEBORAH HOPPER
Dirección Artística: JONATHAN HELY-HUTCHINSON
Productores ejecutivos: MORGAN FREEMAN, TIM MOORE, GARY BARBER y ROGER BIRNBAUM
Productores: LORI McCREARY, ROBERT LORENZ, MACE NEUFELD y CLINT EASTWOOD

Fitxa Artística

Nelson Mandela: MORGAN FREEMAN
Francois Pienaar: MATT DAMON
Jason Tshabalala: TONY KGOROGE
Linga Moonsamy: PATRICK MOFOKENG
Hendrick Booyens: MATT STERN
Etienne Feyder: JULIAN LEWIS JONES
Brenda Mazibuko: ADJOA ANDOH
Nerine: MARGUERITE WHEATLEY
Mary: LELETI KHUMALO

SOBRE LA PRODUCCIÓN

El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar, el poder de unir a la gente de un modo que pocos consiguen.– Nelson Mandela

Para la mayoría de la gente, la Final de la Copa del Mundo de 1995, no fue más que un emocionante partido de rugby. Sin embargo, para los sudafricanos fue un momento decisivo en su historia, una experiencia compartida que ayudó a cicatrizar las heridas del pasado dando nuevas esperanzas para el futuro. El artífice de este acontecimiento de referencia fue el presidente de la nación, Nelson Mandela. Sus protagonistas, los jugadores del equipo sudafricano de rugby, los Springboks, capitaneados por Francois Pienaar.

Dirigida por Clint Eastwood, Invictus describe cómo el Presidente Mandela y Francois Pienaar se unieron para convertir sus esperanzas individuales: la esperanza del presidente unificar su país y la del capitán hacer que el equipo de la nación ganara la Copa del Mundo, en un objetivo compartido bajo el lema “Un equipo, un país”.

En la película, Mandela acude a Pienaar para que lleve a su equipo a lo más alto, citando un poema que, para él, fue fuente de inspiración y fortaleza durante sus años en prisión. Más adelante se desvela que el poema es “Invictus” de William  Ernest Henley. La traducción del título sería “invicto”, que, según Eastwood, “no representa ningún elemento característico de la historia. Según transcurre la película, adquiere un significado más amplio”.

Morgan Freeman interpreta el papel de Nelson Mandela y es productor ejecutivo de la película. “Se trata de una importante historia acerca de un acontecimiento asombroso que muy pocos conocen”, señala Freeman. “No puedo recordar ningún momento histórico en el que una nación se uniera de forma tan repentina y tan absoluta.  Estaba orgulloso de tener la oportunidad de contar esta historia y cuando tienes la oportunidad de contarla con las aptitudes de Clint Eastwood…es algo que debes hacer”.

Al comienzo de Invictus, Nelson Mandela, un hombre que ha pasado 27 años en prisión por luchar contra el apartheid, es elegido presidente de una Sudáfrica  que sigue estando terriblemente dividida. Aunque el injusto régimen ha terminado oficialmente, las actitudes raciales, mantenidas durante mucho tiempo entre la gente, no se pueden eliminar fácilmente.  Con su país al borde del colapso, el Presidente Mandela ve esperanzas en un extraño lugar: el campo de rugby. Con Sudáfrica lista para ser la sede de las Finales de la Copa del Mundo, Mandela espera unificar el país con la ayuda de su equipo nacional, los Springboks.

“La historia tiene lugar en un momento crítico de la presidencia de Mandela. Creo que fue muy inteligente al valerse del deporte para reconciliar a su país. Sabe que debe volver a unir a todos para encontrar un modo de apelar a su orgullo nacional, algo, quizá lo único, que tenían en común en ese momento. Sabe que, a la larga, blancos y negros tendrán que trabajar juntos, como un equipo, o el país no prosperará, de manera que muestra mucha creatividad usando un equipo deportivo como un medio para lograr un fin”, señala Eastwood.

Ese fin es el sueño de Mandela de una “nación multicolor”, empezando con los colores verde y oro de los Springboks. Por supuesto, el plan del Presidente comporta ciertos riesgos. En medio de una desalentadora crisis socioeconómica, incluso sus asesores más cercanos se cuestionan por qué se centra en algo tan aparentemente insignificante como el rugby. Muchos se preguntan cómo puede apoyar a los Springboks, especialmente en un momento en el que los sudafricanos negros quieren erradicar permanentemente el nombre y el emblema que han despreciado durante mucho tiempo como símbolo del apartheid. Sin embargo, Mandela tiene la precaución de reconocer que eliminar el querido equipo de rugby de los sudafricanos blancos sólo aumentará las diferencias entre las razas, hasta tal punto que dichas diferencias nunca se podrán salvar.

Para ver la historia con cierta perspectiva, John Carlin, autor del libro  El Factor Humano, en el que se basa la película, explica, “Lo que hay que entender es que, a los sudafricanos negros, la camiseta verde de los Springboks les recordaba intensamente el apartheid.  Odiaban esa camiseta porque simbolizaba, tanto como cualquier otra cosa, las tremendas humillaciones a las que estuvieron sometidos. La habilidad de Mandela fue reconocer que ese símbolo de división y odio se podía transformar en un poderoso instrumento de unidad nacional”.

Anthony Peckham, guionista, nació en Sudáfrica, lo que le da la oportunidad de comprender mejor la época y el lugar en que se desarrolla la historia. “Mandela comprendió que tenía una oportunidad perfecta para dirigirse a la parte del electorado que no le había votado…que, en verdad, le temía.  Los sudafricanos blancos eran fieles seguidores de los Springboks, así que usar el foro de la Copa del Mundo era perfecto. No se trataba sólo de un partido, sino del hecho de que Mandela aprovechó un equipo que los sudafricanos negros odiaban y, con fuerza de voluntad, prácticamente arrastró a todos a ser seguidores del equipo”, añade Anthony Peckham.

Sin embargo, un partido de rugby no se puede decidir en los pasillos del gobierno, así que Mandela acude al único hombre que puede ayudarle a conseguir su objetivo: el capitán de los Springboks, Francois Pienaar. Matt Damon interpreta al jugador de rugby que de repente se encuentra en el centro de un ruedo político. “Mandela básicamente le pide que supere las expectativas de su país y sus propias expectativas y que gane la Copa del Mundo”, comenta el actor. “Es una petición excesiva y Francois sabe que, en realidad, es mucho más importante que cualquier partido de rugby. Sin embargo, en un momento determinado, todo el equipo comprende que se han convertido en una importante herramienta para reconciliar a su país. Es una bella y ejemplar historia que destaca lo mejor de cada uno y de lo que somos capaces los seres humanos. Y lo que la hace más increíble es que realmente sucedió”.

Francois Pienaar está de acuerdo con su homólogo cinematográfico.  “Siempre he mantenido que Hollywood no podría haber imaginado una historia mejor que lo que ocurrió en Sudáfrica en 1995. Tuve la gran suerte de ser el capitán de un maravilloso grupo de hombres centrados en unificar nuestro país y no podríamos haber contado con un líder mejor que Nelson Mandela para que nos ayudara a conseguirlo”.

Como país anfitrión de la Copa del Mundo de ese año, Sudáfrica tenía derecho a participar automáticamente. Sin embargo, los Springboks eran indiscutiblemente los más débiles, en gran parte debido a su falta de experiencia en la escena mundial. “Debido al apartheid, durante años se prohibió a Sudáfrica participar en pruebas deportivas internacionales. Así que, nadie, incluido el equipo, pensaba que los Springboks tuvieran muchas oportunidades de ganar. Sin embargo, confiaron en esa posibilidad”, explica Eastwood.

La nación multicolor empieza aquí. La reconciliación empieza aquí. El perdón empieza aquí. – Nelson Mandela en “Invictus"

Invictus no evolucionó de manera lineal del libro a la pantalla. Al contrario, había varias personas en senderos similares que, de manera fortuita, se cruzaron en el momento oportuno. Morgan Freeman y su socia de producción, Lori McCreary, llevaban años desarrollando una película sobre Nelson Mandela. Intentaron adaptar a la pantalla la autobiografía de Mandela, El Largo Camino hacia la Libertad, pero reflejar toda su historia en el marco temporal de un largometraje resultaba imposible.

“Estaba desolada, pero Morgan me hizo recuperar la confianza diciendo: ‘Lori, cuando una puerta se cierra, otra se abre’. Y literalmente, la semana siguiente recibí una propuesta de cuatro páginas del libro de John Carlin sobre la Copa del Mundo de 1995, que finalmente se convirtió en El Factor Humano. Pensamos que era  un magnifica manera de formarse una opinión de la personalidad y el carácter de Mandela en una historia que transcurre en menos de un año”, comenta McCreary.     

Casualmente, más adelante, John Carlin conoció a Freeman en Clarksdale, Mississippi, donde el autor, que habitualmente trabaja de periodista, estaba reuniendo datos para escribir una historia sobre la pobreza en los estados del sureste de EEUU. Su contacto local resultó ser un amigo de Freeman, quien los presentó. El autor recuerda, “Dije, ‘Sr. Freeman, tengo una película para usted’. Me preguntó de qué trataba y le dije, ‘Es sobre un acontecimiento que extrae la esencia del talento de Mandela y la esencia del milagro sudafricano’. Y él dijo, ‘¿Te refieres al rugby?’ Me quedé pasmado.  Fue entonces cuando descubrí que ya había leído la propuesta del libro que había escrito”.

Sin embargo, McCreary comenta que antes de seguir adelante, ella y Freeman fueron personalmente a conseguir la aprobación de Mandela, a quien en Sudáfrica llaman “Madiba”. “Morgan empezó diciendo, ‘Madiba, llevamos mucho tiempo trabajando en otros proyectos, sin embargo, acabamos de leer algo que creemos puede llegar a la esencia de quién sois…’ e incluso antes de que terminara la frase, Madiba dijo “¡Ah!, la Copa del Mundo’. Fue entonces cuando supe que íbamos por buen camino”.   

Más o menos a la vez, el productor Mace Neufeld también recibió la propuesta de Carlin.  “Hasta ese momento, nunca había oído hablar de la Copa del Mundo de Rugby de 1995, sin embargo, sí sabía que Mandela era una importante figura mundial. Pensé que era una forma apasionante de contar su historia dentro de un emocionante acontecimiento deportivo”, admite Neufeld.

A partir de ahí, Neufeld planteó a Anthony Peckham, guionista con quien había trabajado anteriormente, la posibilidad de escribir el guión. “No me lo pensé dos veces”, afirma Peckham. “Debido en parte a que aunque los sudafricanos conocen la historia, no creo que el resto del mundo la conozca. La historia no es sólo para los sudafricanos. Para mí, la historia trata del liderazgo, no sólo de Mandela, sino también de los Springboks y de otros. El auténtico liderazgo es un bien escaso y, cuando se encuentra, se debería celebrar”.

Con un toque más personal, Peckham comenta que, a pesar de haberse criado en Sudáfrica, sabía muy poco del personaje central de Invictus. “En esos tiempos, Mandela era un “tabú”, así que todo lo que sabía sobre él era lo que el gobierno del apartheid nos había contado. Hasta que no abandoné Sudáfrica no descubrí todas las cosas nobles que había hecho. Así que para mí, escribir este guión y aprender tantas cosas sobre Mandela como aprendí, fue una especie de liberación personal y un sueño hecho realidad”.

Sin saber que ambos tenían ante sí la misma propuesta, Neufeld se puso en contacto con McCreary porque “Morgan Freeman era el único que podía interpretar a Nelson Mandela”, afirma Neufeld.

“Mace me llamó y me dijo que tenía un proyecto realmente bueno y un gran guionista”, recuerda McCreary. “Empezó a soltar la historia y no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Nos reunimos con Mace y Tony, yo sabía que Tony era el tipo perfecto para escribir el guión. Le apasionaba tanto este proyecto”.

“Cuando tuvimos el guión de Tony, pensamos que había dado en el clavo”, comenta Neufeld. “Ahora la cuestión era quién iba a dirigirlo”.

Sólo había una respuesta. Morgan Freeman envió el guión a Clint Eastwood, quien dijo que respondería inmediatamente. “La historia despertó mi interés. Pensé que era ideal para una película y realmente me encantó cómo estaba escrito el guión”.

“Clint y yo leímos el guión e inmediatamente coincidimos en que, decididamente, queríamos hacerlo. Es una historia impactante, muy humana, sobre todo por el vínculo que se crea entre Mandela y Francois Pienaar. También es una manera fascinante de ver el lado más personal de Mandela, así como de ilustrar sus extraordinarias cualidades de líder”, añade el productor Robert Lorenz.

“Todo el proyecto recordaba a dos imanes que se unen. La gente adecuada, el momento adecuado, el lugar adecuado, el tema adecuado. Todo encajaba, algo que no pasa con frecuencia, pero que cuando pasa, es como el destino”, comenta Freeman.


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