Nine
Nine
Tít. Original Nine Qualificació No recomanada per a menors de 7 anys
Director Rob Marshall Gènere Romàntica, Musical
Idioma Anglès Nacionalitat Itàlia, E.U.A
Tipus Llargmetratge Any 2009
Durada 118min. Data Estrena 22-01-2010
FITXA
MÉS INFO
FOTOS

Sinopsi

4 NOMINACIONES OSCARS® 2010

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA (PENÉLOPE CRUZ)

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA

MEJOR VESTUARIO

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL - "Take It All"


NOMINADA A 5 GLOBOS DE ORO 2010

MEJOR PELÍCULA COMEDIA O MUSICAL, MEJOR ACTOR (DANIEL DAY-DAY LEWIS), MEJOR ACTRIZ (MARION COTILLARD), MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA (PENÉLOPE CRUZ) y MEJOR CANCIÓN


Pasión, fantasía, lujuria, amor, arte, estilo, engaños, sueños —la vida ha sido siempre un circo para el mundialmente famoso director cinematográfico de los años 60, Guido Contini (DANIEL DAY-LEWIS). . . sólo que no le es posible escapar en el vibrante y provocativo musical dramático, Nine

Con gran renombre por su brillante realización cinematográfica, y deseado por muchos, Guido está a punto de darle una patada a la producción de su altamente esperada novena película, Italia, cuando repentinamente el mundo se le viene encima tanto por lo que se refiere a sus amplios poderes creativos como a su ferviente vida amorosa, pues ambos extremos se evidencian incontrolables a la vez. 

Rodeado por todo un panorama de mujeres sorprendentes, su tentadora amante Carla (PENÉLOPE CRUZ), su devota esposa Luisa (MARION COTILLARD), su musa Claudia (NICOLE KIDMAN), su diseñadora de vestuario  y confidente Lilli (JUDI DENCH), una periodista de flirteos de Vogue (KATE HUDSON), una aleccionadora prostituta de su infancia (STACY FERGUSON), y su amada mamma (SOPHIA LOREN), Guido busca la inspiración y su posible salvación pues se halla en una situación de caída libre. 

El histórico plató 5 de los Estudios de Cinecittà, en Roma, se ve iluminado por los más evocativos deseos, memorias y sueños de Guido, que se transforman en fantasías musicales espectaculares y dinámicas, en tanto Nine se acerca decisivamente al momento en el que Guido debe enfrentarse a sus demonios y gritar: «¡Acción!»

La galardonada e innovadora sensación de Broadway que fue el musical NINE, inspirado en el cine, ve el círculo cerrarse al volver a la pantalla grande conmovedoramente reinventada como vistosa historia cinemática acerca de la tremenda crisis de un artista de mediana edad, en un film que dirige Rob Marshall, realizador nominado al Oscar, responsable de dar deslumbrante vida en la pantalla grande al musical Chicago (2002).

Fitxa Tècnica

Director: ROB MARSHALL
Guión: MICHAEL TOLKIN y ANTHONY MINGHELLA
Fotografía: DON BEEBE
Montaje: CLAIRE SIMPSON y WYATT SMITH
Música: ANDREA GUERRA
Supervisión musical: MATT SULLIVAN
Mezclador de Sonido: JIM GREENHORN
Diseño de Producción: JOHN MYHRE
Vestuario: COLLEEN ATWOOD
Peluquería y Maquillaje: PETER KING
Productores: HARVEY WEINSTEIN, MARC PLATT, ROB MARSHALL y JOHN DELUCA

Fitxa Artística

Guido Contini: DANIEL DAY-LEWIS
Superintendente del estudio: SANDRO DORI
Claudia: NICOLE KIDMAN
Luisa Contini: MARION COTILLARD
Carla: PENÉLOPE CRUZ
Lilli: JUDI DENCH
La Mamma: SOPHIA LOREN

De cómo Nine fue desde el cine a Broadway y retornó al cine

Hay pocos éxitos sensacionales en Broadway que tengan unas raíces tan profundamente cinematográficas o tan sexys como Nine, una historia que habla de arte, sueños, amor, y del regocijo emocional e inspiración que tan sólo pueden hallarse en el cine, y ahora se cierra el círculo con el retorno a la gran pantalla en lo que es una adaptación absolutamente reimaginada bajo la dirección de Rob Marshall, célebre por ser el responsable de Chicago. Marshall despliega el drama de un artista de mediana edad que ha entrado en crisis y lo hace aplicando su original lenguaje cinematográfico hecho de emoción, música, imaginación y cinematografía cinética, que convierte las vidas interiores del director Guido Contini y de las mujeres que le inspiran en unas conmovedoras fantasías visuales. 

Todo tuvo su comienzo en Federico Fellini. Su largometraje de 1963, , una obra maestra que ganó el Oscar, un cuento surrealista y mágico de atrevimiento sin parangones acerca de la crisis creativa de un director cinematográfico, se convirtió en uno de los filmes más comentados, analizados e influyentes de todos los tiempos. Un carnaval rebosante de imágenes que se fusionan en el recuerdo seductor, los sueños, los vuelos de la fantasía, la nostalgia, el humor y los demonios de un hombre, devino para muchos uno de los primeros filmes que expusieron plenamente lo que realmente se siente viviendo en la locura interior y la maravilla de la condición humana moderna. En primera posición, aunque junto a otras cintas de Fellini, 8½ inspiró a gente de todo el mundo que anhelaba al sueño de vivir dentro del sensual mundo de una película italiana. 

Desde entonces, muchos directores cinematográficos contemporáneos  de primera fila han rendido homenaje a en sus trayectorias claramente personales. Bob Fosse trenzó con su propia vida el tejido surrealista de que está forjado Empieza el espectáculo (All That Jazz, 1979), una historia dominada por la danza de un coreógrafo tan brillante como autodestructivo que trata de hacer las paces con su pasado, sus mujeres y su mortalidad. Woody Allen abordó la cuestión desde una perspectiva absolutamente distinta con su cómica Recuerdos (Stardust Memories, 1980), en que él mismo es el protagonista como realizador desilusionado, dominado por alucinaciones y visitas de extraños, en tanto se enfrenta con el significado de su trabajo y el recuerdo de sus más grandes amores.

Ahora, Rob Marshall aporta su propio entourage creativo, su inteligencia para integrar drama, cine, y música configurando un tejido sin fisuras para 8½, a través del musical NINE

La versión de Broadway de NINE, con libreto de Arthur L. Kopit y música y letra de Maury Yeston, tiene su origen en otro joven artista obsesionado con  Fellini. Yeston llevaba perdidamente obsesionado con 8½ desde que vio la cinta cuando adolescente. Años más tarde, mientras enseñaba música en la Universidad de Yale, en la década de los 70, convirtió la historia de aquella película visionaria de poderosas imágenes en un musical teatral transgenérico, para finalmente emprender viaje a Roma con el objetivo de encontrarse con el maestro y recibir de él sus bendiciones creativas.   

A Yeston le pareció que si añadía el factor extra de la música y la danza a la inolvidable capacidad visionaria del director italiano, en torno a la lucha que sostiene un hombre de mediada edad con las mujeres, la lujuria, los anhelos espirituales y la realización creativa . . .  todo aquello se integraría en NINE.

Cuando la producción tuvo la première, el 2 de mayo de 1982 en el 46th Street Theatre, fue un éxito atronador. Dirigida por Tommy Tune, NINE ofrecía la inusual combinación de un único protagonista masculino rodeado de 24 actrices representando cada una de las facetas del poder, la fuerza y la belleza femeninos. El espectáculo tuvo 729 representaciones y se convirtió en la obra que se hacía obligatorio ir a ver, deslumbrando al público con un diseño de estilo exquisito, visualmente sorprendente e inventivo, y por unos números musicales muy llamativos; la producción logró cinco de los Tonys de aquel año. El encanto de aquel show continuó con el reestreno en Broadway, que le signifcó otro Tony en 1982, además de incontables giras y producciones regionales. 

Pero NINE estaba destinada a sobrellevar otra transformación artística de regreso al medio original que la inspiró: el cine. La idea surgió cuando  Rob Marshall y Harvey Weinstein comenzaron a buscar un nuevo proyecto que siguiera al de Chicago, la espectacular historia de un crimen en época de la Ley Seca que revolucionó todo el concepto de la mezcla de drama con música y danza, y que significaron seis premios de la Academia, entre ellos, el de mejor película. Entre tanto, Marshall efectuó su galardonada adaptación de Memorias de una geisha (Memoirs of a Geisha, 2005), merecedora de seis estatuillas del Tío Oscar. A finales de 2006, él y Weinstein anunciaron que su próximo proyecto juntos iba a ser Nine. 

Del mismo modo que Fellini le había concedido personalmente a Maury Yeston absoluta libertad creativa para que éste usase los elementos de como arcilla en manos del escultor con el fin de crear su trabajo teatral, así ahora era Yeston quien permitía lo mismo a Rob Marshall para lograr una nueva vida de la pieza para la pantalla. 

«Me encantó muchísimo saber que Harvey Weinstein quería hacer un film de NINE, y todavía me emocionó más que fuera Rob Marshall quien dirigiera el mismo» —comenta Yeston—. «Estoy profundamente convencido de que el cine es un arte del director, y quería que Rob se sintiera absolutamente libre a la hora de adaptar y transformar mi obra para el escenario, y así sacar el máximo provecho de un medio y unas posibilidades tan distintos como los del cine. Literalmente, le dije a Rob: ‘imagínate que me he muerto, porque has de enfocar esto con la máxima libertad y entregarte todo tu a la empresa.’ Todo el mundo sabe que uno no puede limitarse a situar la cámara en el escenario y ponerse a rodar. Era del todo inevitable para el director redefinir  Nine en todos sus elementos, y eso es precisamente lo que ha hecho Rob.»  

Y continúa: «Siempre me he sentido obligado personalmente para con  Fellini, quien de modo tan generoso me permitió adaptar su obra maestra, quien confió en que respetaría y honraría su obra. Y ahora, Rob me ha correspondido con este regalo, y también a Fellini, logrando honorar la película.»

Marshall y Weinstein contrataron a dos guionistas con el único objetivo de que aportaran sus respectivas visiones para hacer de Nine un drama musical: Michael Tolkin [El juego de Hollywood (The Player, 1992)], guionista y director nominado al Oscar; y el finado Anthony Minghella [El paciente inglés (The English Patient, 1996); El talento de Mr. Ripley (The Talented Mr. Ripley, 1999)], guionista y director ganador del Oscar, él mismo de ascendencia italiana y sumido en un profundo amor por las películas italianas. Lo que escribieron no sólo se vio inspirado por Fellini, Kopit y Yeston, sino también por sus propias experiencias personales en el terreno de la realización cinematográfica, la imaginación y la vida, en su calidad de laureados cineastas sometidos a mucha presión.  (Minghella fallecería antes de que la producción de la película estuviera terminada, lo que convierte a Nine en su último trabajo.)

Simultáneamente, Marshall comenzó a organizar audiciones con una lista integrada prácticamente por todas y cada una de las actrices principales de Hollywood y de más allá, porque siempre creyó que el guión debía escribirse teniendo bien claro el reparto en lugar de hacerlo del modo inverso. Marshall, junto a su socio creativo John DeLuca, tuvieron sesiones de trabajo de canto y danza con prácticamente cada estrella femenina de renombre en tanto el guión todavía se estaba forjando. 

Mientras tanto, Yeston le dijo a Marshall «llámame cuando me necesites», y tres semanas después del primer encuentro, estaba en la encrucijada. Muy poco después, Yeston se encontró con Marshall y John DeLuca alrededor de un piano para empezar el proceso de añadir tres canciones plenamente nuevas para una banda sonora de expresividad única.  

La idea llenó de júbilo a Yeston. «Hablamos respecto al hecho de que el espectáculo teatral presentaba varias canciones inspiradas en la realidad que aquí tenían que reinventarse con miras a que encajaran en el concepto de la película: las canciones existen como una fantasía en la cabeza de Guido, de tal modo que la cinta necesitaba esas nuevas canciones. Para mí, era la oportunidad de reimaginar mi propio trabajo precedente para la película» —comenta—, «y no hubiera podido estar más motivado o satisfecho por escribir nuevas canciones en un registro artístico distinto y para estrellas tan brillantes.»

Pese a la larga distancia de décadas, a Yeston le pareció que los personajes parecían tan vivos como siempre, particularmente con el dinámico reparto del film. Escribió la canción de cuna “Guarde La Luna” pensando en  Sophia Loren como la adorada madre de Guido. «La canción original para la madre de Guido en la versión teatral es una canción quintaesencial para soprano, y Sophia Loren no es una soprano, de tal modo que la canción no tendría el mismo efecto» —sigue explicándonos—. «Mi propósito estaba en escribir una canción para Sophia que conservara el mismo efecto lírico y musical pero que se ajustara a su rango vocal, e incluso más, a la mismísima esencia de esta mujer extraordinaria cuyo ADN es parte integral del tejido con que está confeccionado el cine italiano. Tomé algunos pasajes muy evocativos de la canción “Waltz” del NINE teatral y lo transformé en esta otra.»

Yeston también escribió una nueva canción para Marion Cotillard, dando vida a Luisa, la esposa que está harta de Guido: el poderoso tema “Take It All.” Originariamente, tenía que ser un trío para Cotillard, Nicole Kidman y Penélope Cruz, pero cuando la idea resultó no congeniar con la narrativa, surgió una nueva idea. «Rob y John propusieron una premisa para la canción que abría completamente todo un nuevo mundo para mí» —precisa Yeston—. «Fue la oportunidad de brindar a la maravillosa Marion Cotillard, cuyo talento es manifiesto, un número asombroso y conmovedor, y eso es lo que nos da en pantalla.»

Por último, Yeston escribió “Cinema Italiano,” una festiva oda a la perdurable influencia de la cultura pop de las películas italianas, que interpreta  Kate Hudson dando vida a la periodista de la revista Vogue, ducha en estilo. «Kate posee una voz espectacular y es una gran bailarina, de tal modo que queríamos para ella un número vigoroso, pródigo en danza y canto» —comenta—. La canción resultó ser una gran idea por unos motivos que so se hicieron inmediatamente evidentes. Devino un modo divertido e ingenioso de mostrar al público de hoy en día cómo en 1965 las películas italianas eran la nueva ola generadora de entusiasmo y la absoluta cumbre del logro cinematográfico del momento. También era el modo de evidenciar cómo las películas italianas no sólo ofrecían al mundo un nuevo estilo cinematográfico, sino también un nuevo estilo de moda, pues ese reino de corbatas estrechas y coches deportivos y veloces se convirtió en un estilo de vida al que la gente de todas partes aspiraba. Kate asumió todo eso y lo llevó hasta un nivel impensable.»

Además de esas tres canciones nuevas, Yeston efectuó cambios en la letra y la música en general. «Las canciones necesitaban encajar como mano en guante con los personajes tal y como los veía Rob y los actores que los encarnaban» —comenta Yeston. 

Si bien algunas canciones de la pieza original se redujeron para aumentar la fluidez del film, como así sucede por lo general con las trasposiciones del proscenio a la pantalla, Yeston opina que no se ha perdido nada. «No he perdido ninguna canción, pues todavía están en el espectáculo teatral. En lugar de ello, he logrado una nueva versión, transformada, de mi trabajo» —explica—. «Desde el momento en que me enamoré de , NINE ha sido el proyecto de mi vida. Me encanta el material y lo entiendo como un proceso en evolución que nunca se acaba. En definitiva mi trabajo es una teoría, y le corresponde a los actores de un particular soporte lograr que sea una realidad, o al público. Una nueva versión, o las venideras, no anulan las versiones previas. Eso es lo que lo que lo convierte en algo tan emocionante.»

Y añade: «Haber trabajado con Rob Marshall y John DeLuca en Nine, ha sido experiencia más revitalizante, inspiradora, y acogedora de toda mi vida creativa. Son meticulosos, brillantes, y su inspiración sencillamente efectúa cambios para mejor.»

Asimismo, Yeston tuvo la oportunidad de escuchar su composición reimaginada y reelaborada registrada por una orquesta con 50 músicos dirigida por el supervisor musical del film, Paul Bogaev, quien ya había trabajado para Chicago. «Fue emocionante escuchar la música para un pequeño conjunto de  Broadway interpretada por una gran orquesta» —confiesa Yeston—. «La composición suena más rica, más plena, con un tratamiento más amplio. Es la experiencia de toda una vida escuchar mi música así, y me siento profundamente agradecido.»

Harvey Weinstein viene a concluir: «Nine es una obra maestra intemporal. Inspirada por Fellini, uno de los autores cinematográficos más profundos, la historia cobra nueva vida a través del guión de Tolkin y Minghella, y de la puesta en escena tan dinámica de Rob Marshall y John DeLuca. No hay nadie capaz de escenificar números más sexis o emocionantes que Rob, y al formar equipo con este tremendo reparto, ha logrado crear algo que nunca antes habíamos experimentado. Se me hace difícil pensar en un realizador más adecuado para llevar esta historia a la pantalla grande.»

FOLLIES BERGERE: Rob Marshall grita «Acción!» en Nine

«La versión cinematográfica de Nine es una completa reinvención. Resulta tan absolutamente singular según la visión de Rob Marshall, que ha seguido su propia evolución desde el punto de vista creativo» —comenta el productor Marc Platt [Wicked (2004)], un veterano tanto del cine como de  Broadway. «Pese a tratarse de un film fiel en esencia al musical de Broadway, Nine ha crecido como un producto singular en sí mismo. Retiene la esencia de cuanto hizo que nos enamoráramos del material original, su espíritu y voz, pero Rob lo ha convertido en algo propio. Su Nine es una fantasía maravillosa que trabaja con ideas y emociones reales.»

Rob Marshall no es ajeno a la labor de fundir clásicos de Broadway con la prosa del cine, lo que efectuó en Chicago. Habiendo sido objeto de nominación al Tony en seis ocasiones por espectáculos teatrales como los de  CABARET y KISS OF THE SPIDER WOMAN, su perspicacia en los proscenios es bien conocida, sin embargo, disfruta de igual consideración como realizador cinematográfico, siendo su más reciente film la transposición a la pantalla grande del best seller de Arthur Goleen, Memorias de una geisha, significándole una plétora de nominaciones a los premios de la Academia. 

Platt continúa: «Rob posee además su singular background para entender esta historia en tanto proviene del mundo del teatro como bailarín y coreógrafo, efectuando luego el salto a la dirección teatral, y más tarde a la cinematográfica. Nine es una película en torno a un director de cine, acerca del cine, y sobre la creación, y Rob es un creador, de tal modo que para él la empresa era algo personal. Es un hombre que entiende el cine, su historia, sus teorías, los aspectos técnicos de la realización cinematográfica, y los estéticos.   Y al tiempo, también proviene del mundo de los musicales, creció en ese entourage, entiende cómo la música hace avanzar la narrativa. Comprende cómo integrar sin fisuras los elementos de la música y la danza, la narración de la historia y el diseño. En ese sentido, Nine, la película, es el resultado del perfecto matrimonio entre el director y el material.»

LA CANCIÓN DE GUIDO: Guido Contini  y sus mujeres

En el fondo del drama de Nine está el viaje artístico de Guido Contini, el sensual, elegante y desenvuelto director cinematográfico felliniano universalmente considerado el más grande de los cineastas; sin embargo, de súbito, se ve privado de inspiración para su próxima película. Se pierde entre sus tormentosas relaciones con un océano de bellas mujeres, cada una de las cuales le seducen y confunden, suscitan sus recuerdos, y expanden su imaginación hacia nuevas posibilidades, empujándole hacia la región de ensueño en que se produce la creatividad. 

El papel demandaba una inteligencia viva y una sexualidad que va tensándose latente, subrayadas por un sentido de vulnerabilidad artística que va evidenciándose. Para este sorprendente reparto, se eligió para el papel a Daniel Day-Lewis, por dos veces ganador del Oscar. Se ha considerado a Day-Lewis el actor más capacitado de su generación, capaz de desaparecer completamente tras la piel de una galería de personajes inolvidable, entre ellos, su reciente papel, que le valió el segundo Oscar, en el imponente film sobre el petróleo californiano, Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007). Sin embargo, nunca se le ha visto en una película bailando y cantando. Aún así, el actor se ha lanzado con el papel con su prototípica intensidad, incluso aprendiendo un italiano fluido con el objetivo de encarnar al personaje en toda su dimensión. 

Maury Yeston, que ha alcanzado a ver todo un espectro de actores dando vida al papel de Guido, se impresionó de verdad con el grado de absorción de Day-Lewis para el papel, pero también por su desconocida capacidad para entretener como cantante. «Resulta que Daniel es un cantante dotado y siempre lo ha sido, pero lo que pasa es que no lo sabíamos» —subraya Yeston. 

Sobre la interpretación de Day-Lewis, el director de fotografía Dion Beebe aporta: «En su distintivo trabajo interpretativo hay una gran intensidad, pero también gran luminosidad, sentido de humor e ironía. Guido es un hombre cuyo mundo puede que se esté colapsando, pero su mente está siempre dispuesta a levantar el vuelo para adentrarse en la fantasía.»

Sophia Loren añade, haciéndose eco del sentir de todo el reparto: «Daniel es uno de los mejores: infunde miedo, intimida, hipnotiza, es bello, magnético… ¡inolvidable!»

Rodeando a Day-Lewis, y alternativamente seduciendo y confundiendo a su personaje en Nine, existe una serie de glamorosas mujeres, fuertes y de bandera, cada una con su propio papel vital que desempeñar para que Guido encuentre el camino a través de su remolino creativo. 

La lista se inicia con Marion Cotillard, ganadora del Oscar, quien hizo vibrar al público con su fiel interpretación como Edith Piaf en La vida en rosa (La vie en rose, 2007). Encarna a Luisa, la siempre devota y sacrificada esposa de Guido. Luisa fue en su momento la actriz principal de su marido, y sigue siendo la mujer sin la que Guido no puede vivir, sin embargo, ahora ocupa un asiento trasero ante las muchas otras tentaciones de la vida de éste.  Es sumamente consciente de que amar a un artista creativo como Guido siempre tendrá un precio, como confiesa en su número, “My Husband Makes Movies,” y en el conmovedoramente nuevo “Take It All,” pero el comportamiento de su marido la lleva al extremo de tener que tomar una decisión trascendental. 

Mientras se preparaba para el papel, Cotillard pensó mucho en torno a los motivos de su personaje y a su vida anterior a Guido. «Cuando conoció a Guido, Luisa era actriz. Creo que ha dedicado su vida a éI, porque el amor que ambos se profesaban era en su momento más fuerte que su ambición como actriz. Ahora siente que le ha dado a este hombre todo» —explica.

Y Cotillard sigue: «Durante el tiempo que han permanecido juntos, Luisa ha aceptado muchas cosas de Guido. Es un director de cine. Adora las mujeres. Necesita a las mujeres. De ellas extrae amor y energía. Necesita a Luisa, pero él no acaba de darse plena cuenta de que Luisa debe obtener algo a cambio. Luisa da a Guido todo, sin embargo, ha llegado a la encrucijada de tener que decidir.» 

Carla, la amante de Guido, irresistiblemente potente aunque necesitada de trato delicado, cobra vida a través de Penélope Cruz, ganadora del Oscar de 2008 a la mejor actriz secundaria por otro papel explosivo, en Vicky Cristina Barcelona (2008). 

Cruz se sintió instantáneamente atraída por el colorido papel de Carla en la vida de Guido, en su condición de mujer que intenta luchar por conseguirlo  sin reparar en el coste. «Carla está llena de esperanza, conflictividad y dolor para con su relación con Guido» —observa Cruz—. «Cuando ella está con él, se siente viva, porque él hace que se sienta especial, pero con él es como estar en una montaña rusa, y también es cierto que Guido causa a Carla mucho dolor. Ambos se relacionan desde hace algunos años, y me da la impresión de que a ella no le es posible dejarlo estar. En Guido, ve tan sólo lo que quiere ver. Cree estar preparada para luchar por él hasta el final.»

Cruz ha vertido corazón y alma en Nine, y afirma estar constantemente inspirada por su director y compañeros de reparto para llevar el personaje más allá. «Esta película ha sido una experiencia increíble, y mucho de ello se debe a Rob Marshall» —comenta la actriz—. «Posee gran talento y es generoso. Lo ve todo, pero se las arregla para ser honesto con todo el mundo. Lo único que quiere es extraer lo mejor de cada actor. Había todas esas mujeres trabajando juntas, y ha logrado que todas nos sintiéramos especiales cada minuto del día.»

Disfrutó mucho con esta oportunidad para cantar y danzar, particularmente en el provocativo número “Call From the Vatican”. «Estuvimos ensayando durante semanas y semanas, lo que me encantó, y entonces, cuando rodamos el número, sentí una gran tristeza, porque sabía que no volvería a hacer eso de nuevo» —confiesa. 

Otra mujer que lleva mucho tiempo manteniendo con Guido una relación tan escurridiza como simbiótica es Claudia Jenssen, la que resulta su musa e inspiración. Han edificado sus triunfantes carreras apoyándose mutuamente y, como reza la canción de Claudia, ama a Guido en una “Unusual Way,” pero ahora que Guido desespera crecientemente en busca de inspiración, Claudia hace lo impensable: no quiere ser la protagonista de su película. 

Dando vida a Claudia está Nicole Kidman, ganadora del Oscar, cuya diversidad de papeles se ha extendido desde Virginia Wolf, en Las Horas (The Hours, 2002), a una oriunda de Nueva Inglaterra, moderna y alterada, en Margot y la boda (Margot at the Wedding, 2007). La actriz también protagonizó otro film innovador que ha contribuido al arranque de una nueva era de musical de Hollywood reimaginado: Moulin Rouge (2001), de Baz Luhrmann. 

Kidman recuerda sentirse inmediatamente vigorizada por los temas que son la esencia de Nine. «Es el estudio de un hombre que está pasando por una crisis tremenda, que intenta resucitar, y de todas las mujeres de su vida. Se trata de la naturaleza humana y artística, de los delitos que Guido ha cometido, así como de sus mentiras, y de su búsqueda por una autenticidad y decencia perdidas» —dice la actriz.

Del mismo modo, Kidman también se sintió atraída por los realizadores responsables del film. «Nine era la película que todo el mundo quería hacer» —comenta Kidman—. «Rob Marshall se quedó con el proyecto. Vino a verme y me dijo: ‘¿Interpretarías a Claudia’, a lo que respondí: ‘Absolutamente.’ Estaba con él sentada en el Salón Polo del Hotel Beverly Hills, en medio de un junket con la prensa, de tal modo que se trataba de unos momentos ¡muy propios de una estrella cinematográfica!»

Y sigue: «En aquel momento, todavía no tenían el protagonista masculino, así que todos cruzamos los dedos. . . y quiso la suerte que Daniel Day-Lewis se metiera en el papel. Es un actor muy honesto con su labor, y ha sido maravilloso estar en la órbita de alguien como Daniel, ser una de sus muchas mujeres.»

Otra de las mujeres es Lilli, la diseñadora de vestuario de Guido, quien también ejerce como su confidente y cuidadora, a quien encarna Judi Dench, la venerable estrella de los proscenios y la gran pantalla, acreedora del Oscar por Shakespeare enamorado (Shakespeare in Love, 1998), siendo igualmente nominada a la estatuilla en seis ocasiones. A Dench le resultó atractiva el tipo de relación tan distinta que Lilli sostiene con Guido. La personalidad exuberante de Lilli se evidencia en su número admirador del espectáculo “Follies Bergere.” «Obviamente, Lilli tiene más años que Guido, y le conoce muy, pero que muy bien, lleva trabajando con él desde hace mucho y, no obstante, como las otras mujeres en la vida del director, ha caído totalmente bajo el hechizo de Guido» —comenta Dench—. «¿Y quién no caería?»

«Lilli» —remarca Dench— «se ve a sí misma como la protectora de Guido por derecho propio. Quiere recordarle que no tiene que ser tan aprehensivo. Está procurando captar de nuevo la imaginación de Guido, y recordarle cuánto se han divertido realizando bellas películas. Ella se da cuenta de que él está atascado, y su objetivo es atravesar eso para que Guido pueda devenir la persona que ella sabe puede ser.»

La vida también imita el arte para Dench en su papel. «En lo que es una coincidencia extrañísima, comencé practicando como diseñadora de vestuario ¡para el teatro!» —explica—. «Para empezar, estaba bien, pues, entender el mundo que mi personaje habita. No podría afrontar el oficio ahora, y nunca tuve que preocuparme por los vestidos de este film, pues Colleen Atwood es un milagro de profesional, sin embargo, conozco ese mundo muy bien.»

Bajo distintas circunstancias, Dench ya había trabajado con Day-Lewis anteriormente, dando vida a su madre en HAMLET en el Royal National Theatre, y por tanto ya sabía hasta qué punto el actor penetraba en sus papeles. «Sencillamente, era encantador poder tener otra oportunidad de trabajar con él» —nos dice—. «Se convierte absolutamente en un italiano; ése es Dan. Ése es el modo en que aborda esto, y era fabuloso para el resto de nosotros porque cuando estás haciendo una escena con él, desarrolla el trabajo sin fisura alguna.»

Se produce una filtración pícara en el universo de Guido que toma la forma de Stephanie, la impecable periodista de moda en Vogue, quien aparece en lugar destacado en las fantasías del realizador. Es Kate Hudson, nominada al Oscar por su vigorosa interpretación en Casi famosos (Almost Famous, 2000), quien asume este llamativo papel. «Stephanie» —nos dice la actriz—, «es una admiradora obsesiva de Guido Contini. Adora sus películas y su cultura italiana en general. Es una de las muchas mujeres que quieren ¡un trozo de Guido!» 

Para Hudson, la misma idea de hacer un musical era del todo inédita y renovadora; se sentía particularmente emocionada por interpretar una de las nueva canciones de Maury Yeston: la oda pop optimista al estilo, “Cinema Italiano.” «Nunca antes había tenido la oportunidad de hacer algo como Nine» —comenta Hudson—. «He tomado clases de danza y trabajado con diferentes coreógrafos, pero nunca antes había hecho un gran número pasando por peluquería, maquillaje, los focos… Afortunadamente, Rob nos estuvo preparando durante seis semanas de ensayos que resultaron como un campo de entrenamientos. Estuvimos danzando y cantando cada día en una maqueta a tamaño natural de un escenario.» 

Entonces sobrevino el gran momento frente a la cámara. «Se trataba de toda una experiencia distinta y aterradora» —admite—, «pero, al tiempo, del todo increíble, y no me lo hubiera perdido por nada del mundo.» 

Asimismo, también uniéndose al reparto está toda una leyenda en vida de la gran pantalla italiana: Sophia Loren, ganadora del Oscar, quien confiesa haberse quedado boquiabierta cuando Rob Marshall le ofreció el papel de una de las más importantes mujeres en la vida de Guido: su siempre influyente madre. Marshall le dijo a la tan admirada actriz internacional que no podía concebir realizar Nine si ella. «Me explicó que se trataba de un papel pequeño, pero afirmó que sólo haría la película si yo encarnaba a la Mamma» —nos dice Loren—. «Así que bromeé con él, le dije que lo haría para salvar su carrera porque me encantó Chicago. Pero la verdad es que es algo que quería hacer. Lo que quiero decir es que para una chica italiana estar en un musical americano es algo importante.»

A Loren le encantó tener la oportunidad de interpretar la  tercera nueva canción de Yeston: la canción de cuna “Guarda Luna.” del mismo modo, le emocionaba trabajar con el cuadro de las estrellas femeninas del cine más prominentes de nuestro momento. «Trabajar con Nicole Kidman, Penélope Cruz, Judi Dench… me preguntaba si acabaríamos ¡matándonos todas!» —ríe la gran actriz italiana—. «Pero no. Fue como si fuéramos una familia. Fue maravilloso porque en realidad ninguna de nosotras había hecho nunca un auténtico musical de Hollywood, así que nos apoyamos las unas a las otras y la verdad es que nos hemos hecho grandes amigas.»

Cerrando esta familia de mujeres reunidas para Nine, está Stacy Fergurson, ganadora del Grammy, conocida por todo el mundo como Fergie, quien ha dado vida al evocador papel de Saraghina, la prostituta  romana cuyo asesoramiento romántico generó un enorme impacto en un jovencísimo e impresionable Guido, como se recuerda en el poderoso número “Be Italian.” 

Después de que Ferguson lograra el papel en una audición que fue muy reñida, se dispuso a encarnar el mismo con una dimensión absolutamente personal, por lo que se sumergió en toda una investigación cinematográfica.  Nos dice: «Estuve viendo montones de películas de aquella época para captar la pura fisicidad de Saraghina. Quería que este personaje me absorbiera. Y ocurrió cuando empezamos a hacer la rutina con las chicas, y tuve que trabajar con los chicos en la playa. Eso me dio realmente una dimensión de quién se trataba, y lo que significaba para Guido en su vida.»

Ferguson se sorprendió de acabar admirando a su personaje. «Saraghina es una mujer muy terrenal, tiene gran naturalidad en el modo en que se mueve y camina. Está llena de vida y fuego» —explica—. «Pero ahí hay también sutilidad. Adora a Guido y a los chicos, y le encanta enseñarles, aunque al mismo tiempo parece como si estuviera manteniendo una broma consigo misma.»

El modo en que Ferguson dio cuerpo a todas esas cualidades dejó a  Maury Yeston atónito. Éste comenta: «Creo que el mundo se quedará sin palabras ante la interpretación de Fergie. Y por supuesto, se trata de una cantante de primer orden, pero el aspecto revelador de su interpretación es que al tiempo deviene una fantástica presencia cinematográfica.»

Cada una de las mujeres implicadas en Nine está de acuerdo en que la película ha sido una experiencia inusualmente divertida y rica. Sintetizando, Penélope Cruz nos dice: «Cuando las cosas van bien en un plató, se hace contagioso. Hay muchos elementos distintos en Nine, pero Rob Marshall les da unidad como si fuera un mago. Lo que ha hecho con esta película va a arrebatar al público; creo que todos nos hemos sentido afortunados por ser parte de esta película.»

Yeston afirma haberse sentido transportado por la capacidad no teatral del reparto para encarnar sus letras y sus canciones de modo tan definitivo. «Me impresionó mucho la calidad de las interpretaciones cantadas. Resultan poéticas, líricas, y verdaderamente emotivas» —comenta. 

Marc Platt añade: «La habilidad de Rob Marshall, John De Luca y de su increíble equipo de coreógrafos y de instructores vocales ha permitido a cada uno de nuestros miembros del reparto dar lo máximo de sí mismos. En cada uno de esos extraordinarios actores siempre estuvo la capacidad para danzar y bailar, pero la clave estaba en hacer que se sintieran seguros, que estuvieran confiados en aportar interpretaciones enérgicas que creo van a ser reveladoras para el público.» 

Harvey Weinstein añade: «Con excepción de nuestro equipo clave, integrado por Dion, Colleen y John (quien comenzó con Rob en Chicago), yo era el único de este grupo que ya había trabajado con él anteriormente. En Chicago, tuve ocasión de observar los procedimientos seguidos por Rob, que como mínimo resultan agotadores de sostener; en Nine ha sido lo mismo, de hecho, puede que incluso más duro. Si no está en el plató trabajando en los números con los bailarines, está reunido con los músicos escuchando los números musicales y efectuando cambios aquí y allí, o con sus diseñadores, o trabajando con su reparto. En Chicago, estuvo dirigiendo a tres grandes estrellas cinematográficas; en esta película, ¡dirige a ocho!  Rob posee ese enorme talento; tanto si trabaja con cinco, como si lo hace con quinientos, cada una de esas personas va a tener la sensación de que tiene toda la atención y respeto de él, y entonces, esas personas van a dar absolutamente todo a  Rob.» 

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