| Up in the Air |
| Tít. Original | Up in the Air | Qualificació | No recomanada per a menors de 7 anys |
|---|---|---|---|
| Director | Jason Reitman | Gènere | Drama, Comèdia, Romàntica |
| Idioma | Anglès | Nacionalitat | E.U.A |
| Tipus | Llargmetratge | Any | 2009 |
| Durada | 109min. | Data Estrena | 22-01-2010 |
De Jason Reitman, director nominado al Óscar por Juno, llega Up in the Air, la oportuna historia de Ryan Bingham (el ganador de un Oscar GEORGE CLOONEY), un especialista en recortes financieros y consumado viajante de negocios moderno que, después de pasar años tan ricamente en el aire, de repente se encuentra preparado para hacer una conexión auténtica.
Ryan lleva mucho tiempo contento con su despreocupado estilo de vida, viviendo por toda Norteamérica en aeropuertos, hoteles y coches de alquiler. Puede llevar todo lo que necesita en una maleta con ruedas. Es un miembro mimado y de élite de todos los programas de fidelización de viajeros que existen. Y le falta poco para alcanzar el objetivo de su vida: 10 millones de millas de viajero habitual, y sin embargo… Ryan no tiene nada auténtico a lo que aferrarse.
Cuando se siente atraído por una simpática compañera de viaje (VERA FARMIGA), el jefe de Ryan (JASON BATEMAN), animado por una joven y advenediza experta en eficiencia (ANNA KENDRICK), amenaza con llamarle permanentemente desde la carretera. Enfrentado a la perspectiva, a la vez terrorífica e hilarante, de ser destinado a un puesto fijo, Ryan empieza a meditar sobre lo que puede llegar a significar el tener un hogar de verdad.
Y sin embargo, la historia de Ryan trata también acerca de un hombre que es instantánea y patéticamente reconocible: un hombre encantador y decente que ha asumido con entusiasmo nuestro mundo de velocidad, tecnología, confort, ambición individual y ventajas materiales; un hombre con una vida fácil y agradable, un hombre que lo tiene todo y aún así siente que le falta algo vital. Su historia suscita algunas cuestiones intrigantes: en una época de viajes por todo el mundo y conversaciones a través de máquinas, ¿cómo se consigue tener los vínculos auténticos y duraderos que antaño sustentaron a la sociedad norteamericana? ¿Y qué pasa cuando los evitamos?
Todas esas cuestiones están en el núcleo del guión de Up in the Air, basado en una novela de Walter Kirn. Tras un primer borrador a cargo de Sheldon Turner, fue llevado por Reitman en una nueva dirección, explorando la forma en que la historia de Ryan Bingham refleja cómo vivimos actualmente, en una encrucijada momentánea de avances tecnológicos e innovaciones en las comunicaciones.
“La primera vez que leí la novela de Walter Kirn, no podía quitarme a Ryan Bingham de la cabeza”, comenta Turner. “Me cautivó su trabajo, su mundo único y el peaje colateral que se paga por tener un empleo que consiste en despedir a la gente. ¿Cómo esparce uno las semillas de la desgracia, y conserva su alma? Ryan Bingham habla acerca de la desconexión y el aislamiento de nuestra época. Todas esas cosas pensadas para unirnos tan sólo han conseguido separarnos”.
“Yo la veía como la historia de un tipo que tiene que enfrentarse al hecho de que, incluso aunque crea que su vida está plena, ha estado ignorando algo muy importante, que es la responsabilidad de formar parte de algo más grande”, dice Reitman. “A Ryan Bingham le asustan tanto las responsabilidades de formar parte de una comunidad, que no se ha dado cuenta del valor que eso tiene”.
Continúa el director: “Creo que es algo que nuestra sociedad está empezando ahora a experimentar. Todos utilizamos nuestros móviles y el Twitter y los mensajes, y parece como si estuviéramos más conectados que nunca, mientras que, en realidad, la gente ya no se mira mucho a los ojos, y tenemos menos relaciones de verdad. La vida de Ryan en los aeropuertos es una metáfora de eso. Uno puede ir a cualquier aeropuerto del mundo y saber al instante dónde se encuentra todo: tienen los mismos restaurantes, las mismas tiendas, los mismos periódicos. Nos sentimos cómodos en todas partes, y sin embargo ningún lugar parece nuestro hogar. Estamos tan globalizados que hemos perdido ese sentido de comunidad local”.
La inspiración de Reitman para Up in the Air comenzó con la novela de Walter Kirn, que Reitman utilizó como trampolín para un guión que evolucionó hacia su propio viaje. “El libro me hablaba en muchos niveles”, dice Reitman. “Me encanta el lenguaje de Walter y lo utilicé mucho. Pero, a medida que iba escribiendo, mi propia vida cambió. Conocí a mi esposa, nos casamos y tuvimos un niño. Y durante ese proceso, Ryan Bingham también comenzó a madurar y a aspirar a algo más en la vida. El guión creció y se centró en lo imperativos que son los vínculos en nuestra vida cotidiana”.
Kirn recuerda que el argumento de su novela surgió originalmente de un encuentro fortuito. Estaba viajando a Los Ángeles cuando le preguntó de dónde era al hombre que estaba sentado a su lado. “Me dijo: ‘Oh, soy de aquí mismo, de este mismo asiento, de hecho’. Cuando le pregunté qué quería decir con eso, me dijo que antes tenía un apartamento pero, como pasaba 300 días al año viajando, lo cambió por un guardamuebles e hizo de los hoteles de larga estancia su hogar. Cuando le seguí preguntando, me dijo: ‘¿Sabes una cosa? Hay muchos más como yo por ahí’. Mientras hablaba con él, me di cuenta de que se había adaptado a un escenario mundial compuesto completamente de aeropuertos, hoteles, cadenas de restaurantes, tiendas de regalos y secciones de grandes almacenes. Pero también me di cuenta de lo solo que se debía sentir”.
Así nació el personaje central de Kirn, Ryan Bingham, que se las ha apañado para llegar a los cuarenta y tantos años sin formar ningún vínculo personal auténtico aparte de sus programas de viaje de élite, y que se pasa el tiempo “dejando ir a la gente” de una manera bastante literal.
“Le adjudiqué a Ryan el trabajo de eliminar los empleos de otras personas”, explica Kirn. “Es como un masajista que llega y te da un masaje en los hombros a la vez que te va empujando en tu silla de la oficina hacia el ascensor. Despedir empleados se ha convertido en un arte y en una situación legalmente peligrosa, y Ryan se ha convertido en un maestro en eso”.
Bingham surgió como un giro inteligentemente actual del clásico agente comercial norteamericano, vendiendo sueños a los que quedan destrozados por la repentina e impersonal pérdida de sus carreras, mientras recorre todo EEUU. Eso intrigó a Reitman. “En lugar de ir de puerta en puerta, Ryan va de despacho en despacho”, dice el escritor y director. “Y sin embargo, hay algo muy emotivo en la idea de un hombre que, en su madurez, no tiene una dirección permanente”.
Kirn se entusiasmó cuando supo que Reitman quería dirigir la película. “Gracias por fumar era tan poco convencional en su actitud que hizo que inmediatamente confiara en él como en una especie de cómplice”, dice Kirn. “Y cuando recibí el guión, pensé que Jason le había añadido una cuarta dimensión para la gran pantalla. Me sentí muy agradecido por el hecho de que estaba muy bien realizado, y por una persona con unas aptitudes de las que yo sencillamente carezco”.
Reitman no sólo se limitó a trasladar el libro a la gran pantalla. Tomó el personaje principal de Kirn y le rodeó de una serie de dramáticas circunstancias, y elaboró dos personajes que destrozan la elaborada burbuja de individualidad de Ryan Bingham: Natalie (Anna Kendrick), una experta en eficiencia de veintitantos años muy laboriosa aunque algo ingenua a la que él se ve obligado a tomar a su cargo aunque ella ponga en peligro su estilo de vida, y Alex (Vera Farmiga), la mujer que parece ser su alma gemela viajera, y que provoca en él por primera vez el deseo de tener algo más que un vínculo fugaz con otro ser humano.
“Ryan vive una experiencia interesante a lo largo de la película, asumiendo curiosamente un papel paternal con Natalie, que va siempre pisándole los talones, y sopesando la idea de convertirse en el marido de Alex”, observa Reitman.
El guión adquirió un nuevo nivel de relevancia mientras Reitman lo escribía, porque no fue solamente su vida la que cambió sustancialmente, sino que la situación económica del país dio un giro dramático. Para cuando el guión estaba casi terminado, el país estaba en medio de una severa y peligrosa recesión, lo que impulsó a Reitman a explorar más profundamente el tema de la pérdida del empleo que subyacía en la historia.
Al hacerlo, el escritor y director se sintió inspirado para asumir un riesgo poco corriente. En lugar de hacer un guión de la película a partir del collage de despedidos y las confesiones de los nuevos contratados, decidió que saldría a captar las reacciones reales, directas y sin guión de norteamericanos normales que acabasen de pasar por la experiencia intensamente emotiva de perder su empleo en una economía tambaleante. Eso resultó ser un proceso esclarecedor y conmovedor, enlazando la mezcla de drama y humor de la película con una realidad que da que pensar.
Reitman recuerda: “Queríamos que las escenas de los despidos fueran honestas y sinceras. Así que pensamos: ‘¿Por qué no mostrar la realidad?’ Fuimos a Detroit y a St. Louis, dos de las ciudades más castigadas por toda la destrucción de puestos de trabajo del año pasado, y pusimos anuncios en la sección de empleo de los periódicos diciendo que estábamos haciendo una película sobre la pérdida del empleo y que buscábamos a gente que quisiera hablar de ello. Recibimos tantas respuestas, que fue desgarrador”.
El coautor y director continúa: “La gente llegaba y les pedíamos que nos contaran lo que dijeron el día que fueron despedidos, o lo que les hubiera gustado decir. Lo que resultó asombroso para mí, que soy alguien que trabaja constantemente con actores para obtener realismo, fue la forma en que esas personas, que supongo se sentirían incómodas ante una cámara, resultaban tan honestas y auténticas. Ahora es una de mis partes favoritas de la película”.
Finalmente, Reitman añade: “Todos los días leemos historias de reducciones de plantilla pero por lo general se trata sólo de una cifra, así que es fácil olvidar quién es esa gente. De lo que me siento más orgulloso es de que la película le ponga caras de verdad a esas cifras”.
A los productores de la película el guión final les pareció inclasificable ya que tenía toques de comedia original y de emoción visceral. Dice el productor ejecutivo Tom Pollock: “Es una película seria que resulta sumamente divertida. Esa es una de las razones por la que me gustó tanto: es una película que va más allá de los géneros. Es perfecta para Jason porque su trabajo nunca es clasificable. Sus dos primeras películas fueron absolutamente únicas, y ésta también lo es”.
También se les unió como productor el socio de Pollock en Montecito Picture Company, un hombre que seguramente conoce a Jason Reitman mejor que nadie, su padre Ivan Reitman (Cazafantasmas), un director célebre por derecho propio. “Hablando tanto como productor como padre, era uno de los mejores guiones que había leído en mi vida”, dice. “Partiendo de la idea de Walter Kirn acerca de un hombre al que le encanta volar y cuyo trabajo es despedir gente, se creó una historia completamente nueva que es muy apropiada para lo que está pasando ahora mismo. Lo que resulta interesante de Jason es que es capaz de contar historias verdaderamente serias y cargadas de emoción, pero con un giro cómico extraordinario. Up in the air tiene una clase de humor fresco que nos ayuda a ver cosas que suceden a diario a nuestro alrededor y consigue crear un límite alrededor de ellas. Ha hecho una película que surge realmente a partes iguales de su cerebro y de su corazón”.
La sinergia creativa entre los dos Reitmans se convirtió en otro de los elementos extraordinarios de la producción. Pollock explica: “Jason ha encontrado el modo de ser él mismo sin vivir de ninguna manera a la sombra de su padre. Los dos hacen un tipo de películas muy diferentes, pero tiene una maravillosa relación de trabajo llena de respeto y orgullo mutuos”.
Junto a los dos Reitmans como productores están dos socios de Jason desde hace mucho tiempo: Daniel Dubiecki, que produjo tanto Juno como Gracias por fumar, y Jeffrey Clifford, encargado de la producción de The Montecito Picture Company.
Clifford afirma que lo que le impactó del guión fue “la forma en la que Jason demuestra tener un agudo sentido del modo en el que la gente actúa de verdad en el mundo, sus peculiaridades, sus gestos, su lenguaje y su forma muy concreta de pensar. Lo que le hace tan interesante es que es capaz de utilizar todas esas cosas para contar historias que tratan mayormente de algo en concreto, pero que también conectan fácilmente con mucha gente”.
Añade Dubiecki: “Jason le aporta gracia y estilo a cosas difíciles de las que la gente quiere hablar. Up in the air es una realización sofisticada que tiene un aire ligero pero que va profundizando más y más a medida que avanza la historia”.
Al igual que en sus dos películas anteriores, Jason Reitman sabía que Up in the air iba a depender de la esencia de su peliagudo personaje central, un hombre que tenía que ser encantador, agudo y reconocible y que al mismo tiempo ocultase sin reconocerlo un sentimiento de vacío detrás de su aire arrogante y su supuesta alegría de viajar “sin equipaje”.
Así que, ya desde el principio, la historia se escribió con el oscarizado George Clooney en mente. “Si se va a hacer una película sobre un tipo que se gana la vida despidiendo a gente y que quiere vivir solo, más vale que sea un actor condenadamente encantador. Y realmente no hay nadie mejor para eso que George Clooney”, explica Reitman. “El papel estaba hecho a su medida, y probablemente uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue cuando terminó de leerlo y me dijo: ’Jason, esto es estupendo’”.
Clooney ha desempeñado una amplia gama de papeles, desde el tranquilo convicto Ulises en la excéntrica comedia-musical de los hermanos Coen O Brother hasta el experto en atracos Danny Ocean en la película de Steven Soderbergh Oceans Eleven y sus secuelas, pasando por su interpretación, nominada al Óscar, de un “arreglador” que trabaja para una gran empresa en Michael Clayton, el thriller de Tony Gilroy.
Reitman dice que Clooney le aportó una gran variedad de matices a Ryan Bingham, interpretándole con una humanidad que hace que el personaje sea lúgubremente divertido sin caer en la farsa. “En un abrir y cerrar de ojos, Clloney puede saltar a cualquier clase de escena, ya sea emotiva o de comedia”, dice. “George y yo tenemos una sensibilidad cómica muy parecida. Ambos pensamos que a la comedia hay que acercarse con honestidad, y que no hay que intentar hacer que algo sea gracioso. El texto tiene que ser gracioso, pero la interpretación tiene que ser honesta”.
Clooney le aportó también un ambiente de emoción a toda la producción. “Es genial contar con un tipo así en un plató”, concluye Reitman. “Mucha gente lo dice, y uno supone que es pura publicidad, pero no es así. Es auténticamente bueno, y hace que la gente se sienta cómoda. Eso fue de un enorme valor”.
Añade Ivan Reitman: “George tiene un maravilloso encanto y un humor ligero, así que puede tomar a este hombre, que se encuentra en unas situaciones realmente serias, y encontrar el tono justo para interpretarlo. Consigue ser una carismática estrella cinematográfica llevando al mismo tiempo más peso en una película del que haya llevado jamás. Creo que es una combinación que emocionará mucho al público cuando la vea”.
A mucha gente le impresionó la química entre el texto y la interpretación de Clooney. “Jason es capaz de escribir unos diálogos agudos e incisivos, y que sin embargo tienen alma de verdad, y así es exactamente George”, resume Jeffrey Clifford.
Con Clooney fichado para el papel principal, Reitman se concentró en las dos extraordinarias mujeres que hacen que Ryan se plantee su futuro como perenne agente autónomo. Para el vital papel de Alex, cuya soltura en los programas de viaje de élite seduce a Ryan pero quien también dispara un deseo de compartir cosas de verdad, recurrió a la premiada actriz Vera Farmiga, famosa por su papel en la película de Martin Scorsese Infiltrados.
“El papel de Alex es bastante peliagudo”, comenta Reitman. “Es la mujer que conquista el corazón de George Clooney y es también un personaje femenino único en el cine. Vera encajó perfectamente, con un encanto, una belleza y, hablando en plata, unos huevos que uno se enamora de ella mientras ella habla del estado de la cuenta del kilometraje. Lo que me encanta de estos personajes, y de cómo los interpretaron los actores incluida Vera, es que no se les juzga. Simplemente, son gente de verdad.”
Farmiga se sintió atraída tanto por el argumento como por poder trabajar con Reitman. “El texto de este guión era sumamente agudo, y los personajes muy brillantemente definidos e ingeniosos”, dice la actriz. “Creo que las heroínas de las películas de Jason Reitman son más rápidas, más agudas, más inteligentes y más excéntricas que la mayoría de los personajes femeninos de otras películas. Y eso es lo que me atrajo de Alex. La película tiene también mucha intensidad y una enorme relevancia social”.
También le pareció sencillamente divertida. “Jason conoce la comedia, lo lleva en los genes”, dice. “Tuve que confiar en él porque me aterroriza la ironía, pero tiene en verdad una gran percepción de cómo funciona el humor”.
Por supuesto, no era nada reticente a la idea de tener un tórrido romance con George Clooney pero, además de eso, Farmiga admite que se sintió realmente conmovida por el rumbo que toma su relación. “Ryan piensa que ha encontrado a su pareja en Alex, una mujer de la que no tiene que preocuparse, que no le pedirá a la relación más de lo que ya tienen. Ella encaja muy bien en su filosofía de no comprometerse, sólo que es él quien acaba comprometiéndose”.
En cuanto a trabajar con Clooney, lo resume así: “George era justo el compañero que necesitaba, porque nunca me había sentido tan insegura como me sentí al aceptar este papel. Había dado a luz a mi primer hijo dos semanas antes de mi prueba de vestuario. Necesitaba mucho un aliado, y él estuvo sencillamente maravilloso. Lo más atractivo de él es su ingenio. Se mete en este papel, el de un tipo irónico, inteligente, atractivo y desenvuelto, y lo hace con gracia. Y al mismo tiempo, es un consumado caballero, sumamente amable y cariñoso. Y hubo muchas risas en el plató”.
Justo cuando Ryan Bingham conoce a Alex, aparece otra mujer en su vida: la joven Natalie Keener, experta en recortar gastos, quien llega a la empresa de Ryan con el único objetivo de poner en peligro la libertad de su acelerado estilo de vida. Para recortar el presupuesto, a Natalie se le ocurre reunir a Ryan y sus socios mientras viajan y hacerles trabajar mediante video conferencias, algo que amenaza con alterar y complicar la vida de Ryan y con deshumanizar aún más el proceso de los despidos. Pero cuando Ryan lleva a Natalie de viaje para que vea cómo funciona la cosa, ella se da cuenta de lo profundamente inquietante y difícil que puede llegar a ser el acto de despedir a alguien, y resulta ser más doloroso de lo que puede soportar.
Interpretando a Natalie está Anna Kendrick, quien se convirtió en la segunda nominada a un premio Tony más joven de la historia al ser nominada a mejor actriz de reparto en un musical por su papel de Dinah en el reestreno en Broadway de “Alta sociedad”. Desde entonces, ha interpretado una gran variedad de papeles cinematográficos, desde su debut en Rocket Science hasta su participación en la serie de películas de Crepúsculo.
“El secreto está en que realmente escribí el papel de Natalie para Anna Kendrick,” confiesa Reitman. “La había visto en Rocket Science, y pensé que era sencillamente increíble, diferente a todas las actrices de su edad. Y cuando vino a hacer la prueba para Up in the Air, lo demostró. Tiene una voz absolutamente única que la diferencia de su generación”.
Continúa Reitman: “Estoy muy orgulloso del personaje de Natalie, creo que es diferente a la mayoría de los personajes femeninos jóvenes. Normalmente, cuando hay un personaje femenino de unos veintitantos años, suele ser una especie de protagonista romántica. Pero Natalie es una joven nada romántica, con la mente puesta en el trabajo y de ideas fijas, y que me recuerda a varias mujeres a las que adoro, incluida mi esposa”.
Kendrick se quedó igualmente prendada de Natalie. “La primera vez que hablé del papel con Jason, me dijo que estaba basado en varias mujeres que él conocía y que se sentían frustradas porque era siempre las más inteligentes del lugar donde estuvieran. Natalie es inteligente pero también tensa, se siente incómoda en su propia piel y es socialmente desmañada. Bien, yo no creo ser la persona más inteligente del lugar, pero sí que me identifiqué con el aspecto controlado y monstruoso del asunto, y soy ciertamente una persona desmañada”, dice riendo.
Kendrick se sintió también intrigada por la forma en la que Natalie intenta encontrar en su interior a una persona capaz de despedir a un empleado detrás de otro con eficiente precisión y ecuanimidad. “Natalie es un personaje raro, pero ella no cree que sea rara, y ciertamente no sabe que es rara”, explica. “Le gusta mucho tener el control, y ha sido arrojada a un lugar donde no lo tiene. Esta es probablemente la primera vez que se siente perdida, y comienza a darse cuenta de que en realidad no puede hacer ese trabajo”.
Durante las escenas de los despidos, la realidad de la historia causó un gran impacto en la actriz. Según cuenta, “Estaba haciendo una de las escenas de despidos cuando la mujer que estaba sentada a mi lado me dijo que había perdido de verdad su trabajo. Fue incómodo y no supe qué decirle. Me impresionó muchísimo saber que eso era una realidad para mucha gente”.
Pese a lo mucho que le gustase el personaje, la ironía de que Kendrick consiguiera el papel en esta película en concreto es que a ella los aeropuertos le resultan personalmente un infierno. “Los odio y no me gusta nada volar. Me hizo mucha gracia el que fuéramos a rodar sin parar en aeropuertos. Para mí, eso es la quintaesencia de perder el control personal”.
También le preocupaba el hecho de trabajar junto a George Clooney, pero se le pasó pronto. “Estaba aterrorizada, ilusionada y nerviosa”, dice, “no ya porque fuera George Clooney, aunque eso es de por sí intimidante. Pero es que también estaba ilusionada con el papel y deseaba intensamente hacerlo bien. Entonces le conocí y entendí por qué todo el mundo había estado intentando calmarme diciéndome: ‘Te vas a sentir bien’. Es un tipo estupendo”.
Jason Bateman, quien anteriormente había interpretado al inseguro padre adoptivo del niño nonato en Juno, vuelve a reunirse con Reitman en el papel de Craig Gregory, el jefe de Ryan Bingham. “Cuando leí el guión, supe que iba a ser estupendo interpretar a un personaje como Craig Gregory”, dice Bateman. “Es el típico comercial de empresa con tirantes, la clase de tipo que detesto. Es muy indicativo de cómo es el hecho de que, en todas las partes de sus diálogos, Jason utilizó su nombre y apellido, mientras que en la mayoría de los guiones solo se ve el nombre. Es el arquetipo de persona para la cual a nadie le gustaría trabajar, una especie de Darth Vader desalmado”.
A Reitman le ilusionaba contar con Bateman para que hiciera algo bastante diferente en este papel. “Jason ha interpretado a muchos personajes cobistas y pelotilleros, pero apareció con un enfoque nuevo para Craig Gregory”, dice.
A su vez, Bateman observa que él, al igual que el resto del reparto, se sintió inspirado a explorar el personaje desde el prisma de la fusión drama-comedia de Reitman. “La comedia de Jason está llena de drama y viceversa, porque le interesa le gente de verdad con problemas de verdad”, resume Bateman. Su humor es de una clase histérica pero conmovedora. No hay mucha gente que sepa hacer eso, pero Jason es ciertamente uno de ellos”.
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