| Coco avant Chanel |
| Orig. Title | Coco, de la rebeldÃa a la leyenda de Chanel | Certification | Suitable for those aged 7 and over |
|---|---|---|---|
| Director | Anne Fontaine | Genre | Drama |
| Language | French | Country | France |
| Type | Feature | Year | 2009 |
| Runtime | 105min. | Release Date | 2009-06-05 |
Una niñita sentada con su hermana en un orfanato del centro de Francia que espera, en vano, cada domingo, a que su padre venga a recogerla…
Una artista de cabaret con una débil voz que canta a un público de soldados borrachos …
Una humilde costurera, que cose dobladillos en la parte de atrás de una sastrería de provincias …
Una joven y flaca cortesana, a quien su protector, Etienne Balsan, ofrece un refugio seguro, entre la sociedad inactiva y decadente…
Una mujer enamorada que sabe que nunca será la mujer de nadie, que rechaza contraer matrimonio incluso con Boy Capel, el hombre que la amaba…
Una rebelde que considera las convenciones de su época opresivas, y por ello, se viste con las ropas de sus amantes…
Esta es la historia de Gabrielle Chanel, que inicia su vida como una huérfana testaruda, y a través de un extraordinario viaje se convierte en la legendaria modista que encarnó a la mujer moderna y se convirtió en un símbolo intemporal de éxito, libertad y estilo.
ANNE FONTAINE: Tuve la suerte de conocer a Lilou Marquand, cuando era muy joven; ella había sido la colaboradora más cercana de Chanel durante la última parte de su vida y, más tarde, escribió un libro sobre su relación con el título Chanel dijo. Por tanto, todos los días, durante un rato, oía algo sobre este mítico personaje. También leí detenidamente el libro escrito por Paul Morand, El Aire de Chanel, uno de los autores que mejor supo plasmar la increíble personalidad de esta Dama. Lo que me interesó no fue tanto el mundo de la moda como las características de esta excepcional mujer. Me sentía especialmente conmovida por el hecho de que se trataba de una persona que logró alcanzar su posición por sus propios méritos. Esta niña, procedente del mismo corazón de la campiña francesa, pobre, inculta, pero dotada de una extraordinaria personalidad, estaba destinada a adelantarse a su época y a una sociedad en la que las mujeres eran prisioneras de sus prendas de vestir y de sus conductas disgregantes. En concreto, me intrigaba el estilo de su trayectoria, muy similar al estilo de Balzac. Recuerdo haber colgado fotos de la joven Chanel en las paredes de mi habitación, pero nunca pensé que haría una película sobre su vida. Muchos años después, durante una conversación sobre Chanel con Carole Scotta y Caroline Benjo, los productores de Haut et Court, me preguntaron si estaría interesada en realizar un proyecto relatando su trayectoria. Entonces, se despertó mi interés por el personaje. Les pedí que me diesen tiempo para pensarlo, poniendo de manifiesto que sería un error intentar abordar toda la vida de Coco Chanel. Tenía que pensar si era posible ser fiel al primer periodo de su vida, los años en que se estaba formando, lo que había sucedido antes de que Chanel fuese consciente de su deslumbrante destino. Entonces, volví sobre el tema y leí su biografía escrita por Edmonde Charles-Roux, El Siglo de Chanel: Amistades, Moda y Fama. La otra condición fundamental consistía en encontrar una actriz que encarnase un personaje de esta talla, y no simplemente una persona que copiase o fuese una burda imitación de Chanel.
Sí, porque Audrey representa lo andrógino de un modo muy natural—algo que no existió en la época y que es fundamental para entender cómo Coco Chanel inventó su estilo. Chanel se inspiró en su propia personalidad; creó su estilo basándose en su propio cuerpo, en sus diferencias y en su vitalidad. En la actualidad, la androgeneidad está de moda, pero en la época de Chanel, las mujeres eran curvilíneas y rellenitas. Chanel también puso de moda el pelo corto. La actriz tuvo que combinar una silueta esbelta con un fuerte temperamento, la mano de hierro en el guante de terciopelo. ¡Audrey tiene la cintura más pequeña del mundo! Tiene también esa imagen de “pequeño toro”, como solía decir Paul Morand de Chanel, una gracia, una gran delicadeza y un carisma irrefutable. En mi primer encuentro con Audrey, me impresionó su voluntad, su audacia y la profundidad de su mirada que te llega a traspasar. Chanel observaba todo. Su cultura no era una cultura basada en el conocimiento, se trataba de una cultura basada en la observación. Todavía no había escrito ni una sola línea del guión cuando conocí a Audrey, pero ya entonces supe que si depositaba su confianza en mi y si la producción aceptaba mantenerse fiel a los años de aprendizaje, podría embarcarme en la aventura de realizar mi primera película de época.
Porque en aquellos años, existen muchos factores extremadamente románticos, el primero, por supuesto, la juventud de una chica de provincias que vive en la más extrema pobreza.
Sí, Chanel es digna de ser incluida entre las grandes heroínas de la literatura. Desde sus inicios tuvo que superar las peores circunstancias. La joven Gabrielle pierde a su madre por agotamiento provocado por el parto y la enfermedad y, poco después, su padre, un vendedor de mercado, la abandona. Es abandonada en el orfanato del monasterio de Aubazine donde la canonesa la enseñó el meticuloso arte de la costura. Después, la vemos probando suerte en un cabaret de Moulins donde canta su famosa canción ”Coco qui a vu Coco” en frente de un público formado por militares que han salido de juerga.
El suspense es muy real en la vida de esta heroína: ¿Cómo lo hará? ¿Cómo logrará superar su ignorancia? Es interesante observar que Chanel, cuyo nombre todavía resulta emblemático de la Haute Couture, no estaba realmente interesada en el mundo de la moda en sus primeros años. Quería ser bailarina, cantante o actriz. Tras abandonar su sueño de convertirse en artista, su deslumbrante carrera se fue formando casi sin que ella fuese consciente de ello. Lo que me interesaba especialmente era ver cómo Coco construía su destino ante nuestros propios ojos, inventando a medida que aprendía. Nada estaba programado con ella; no sigue un camino para alcanzar el éxito; inventa continuamente. No tiene la ambición ni las herramientas para adaptarse al mundo de la burguesía—sus puertas estaban cerradas para ella—por lo que centró en ella misma para situarse en la cima de la provocación. No quiere atenerse a las imposiciones de este mundo sino adaptarlo a su propia personalidad. También le gusta asumir riesgos. Me gustaba mucho la idea de que se trataba de una clandestina cuando inició su viaje en el mundo. Cuando llega a Royallieu, Balsan la prohíbe salir de su habitación. Se fraguó su emblemática imagen a partir de los secretos de sus orígenes; siempre adornó la historia de su infancia.
Sí, resulta una especie de contradicción dada la imagen que hoy en día tenemos de Coco Chanel, una mujer elegante, vestida con un elegante traje sobrio, que ha construido un imperio de lujo basándose en su independencia; una mujer que nunca contrajo matrimonio. Sin embargo, la joven Chanel se construyó con el respaldo de los hombres a quienes utilizó a su voluntad. Realmente, era una cortesana. Durante los años en Royallieu, Coco hizo uso de su encanto con hombres y mujeres, pulió su personalidad y fortaleció su carácter. Las demimondaines (chicas promiscuas) con las que solía reunirse en Royallieu llevaban vestidos de encaje; por eso, para no “pertenecer” a su círculo, se inventaba vestidos para su uso personal que eran tan sencillos que querían poner demasiado énfasis en la decencia. Desde entonces, siempre vestirá como una sensata joven, con uno de esos sombreros canotié que ella misma se hacía y que despertaban la ira entre sus amistades. Para crear, fue contracorriente. “Lo que no le gustaba, intentaba convertirlo en pasado de moda”, diría.
Era diferente. Chanel convirtió esta diferencia en una activo fundamental, aunque debe haber sido un auténtico sufrimiento para ella. Trabajamos con Audrey para llevar a cabo esa transformación. Al principio, aparece como una pequeña campesina, sin educación y con el pelo totalmente enmarañado; después, vemos cómo su estilo desentona con el de las demás mujeres únicamente para convertirse, en la última parte de la película, en la encarnación de la elegancia francesa. Pensé que resultaba interesante dar forma a esta evolución sin caer en una explicación excesiva de los sucesos. Poco a poco, todo en ella era símbolo de elegancia, y lo que la gente veía era Chanel.
La vemos conocer a los dos hombres que cambiarán profundamente su destino: Balsan, un rico y excéntrico hacendado interpretado por Benoît Poelvoorde; y este joven inglés, Arthur Capel, conocido por “Boy”, el gran amor de su vida, interpretado por Alessandro Nivola. Este hombre cree en ella y la considera importante, pero ella le pierde. “Perdí todo cuando perdí a Capel”, dijo Chanel. Después, Chanel se vuelca en el trabajo. Lo que realmente me sorprendió y me interesó es que todo lo que Chanel inventó provenía de esos años. Más tarde, su moda se adaptó y desarrolló su estilo; se convirtió en una profesional. Esta es la razón por la que esta época de su vida es más vivaz y emotiva. Hay algo en ella que es extremadamente decidido y vulnerable a la vez. Chanel tiene una vitalidad increíble creada a partir de su sufrimiento.
¡Sí y, precisamente, Chanel supera su dolor con el trabajo! Me gusta el modo en que se enfrenta a la desgracia y convierte el sufrimiento en creatividad. Este es otro aspecto interesante a la hora de tratar esta parte de su vida, porque cuando se convirtió en una celebridad, inevitablemente pasó a ser un poco mecánica, dura y aislada.
Chanel es muy irónica. En la película, le dice a su hermana, “Lo único interesante respecto al amor es hacer el amor. ¡Es una pena que necesites un hombre para ello!” Refleja su sentido del aforismo. Chanel seducía con sus mordaces respuestas. En su primer encuentro, le dice a Balsan, “Cuando me aburro, me siento muy mayor,” por lo que éste le pregunta, “¿Y cuantos años tiene ahora?” Ella contesta, “¡Mil años!”
Me encantó crear el personaje de Balsan, del que sabíamos muy poco. En cierta medida, para él, el amor tampoco existe. Ama sus caballos; ama las fiestas picantes; y, al mismo tiempo, el hombre fiestero esconde un profundo sentimentalismo y una gran humanidad. Cuando pensaba en este personaje, inmediatamente se me venía a la cabeza Benoît Poelvoorde. Era el único que podría plasmar el aspecto agitador y entrañable de este personaje. Es observando el pequeño mundo de Balsan como Chanel se forjará su estilo, su inspiración a la hora de dibujar, por ejemplo, de los tejidos ligeros y funcionales de la ropa deportiva, modificando los trajes de montar o tomando prestados los pijamas de Balsan. Es observando los armarios de Balsan cuando improvisa por primera vez su conjunto con tintes masculinos.
Realmente se enamora locamente de Boy Capel de una manera muy franca, y al mismo tiempo no cree en el amor. Quiere evitar caer en las trampas en las que cayó su madre. La vio sufrir y ser abandonada en varias ocasiones por el padre de Coco, un vendedor que iba de mercado en mercado y de mujer en mujer. En ese momento fue cuando comprendió la condición de las mujeres, viendo sufrir a su madre y asistiendo a su muerte rodeada de un dolor espantoso. Por lo tanto, con muy pocos años, debe haberse dicho: “No a mí, nunca!” Tal vez ésta sea la razón por la que ella entendió antes que los demás que la mujer moderna no iba a continuar así durante mucho más tiempo. Siempre contracorriente, Chanel decide celebrar la libertad y la independencia de las mujeres. La pérdida del hombre de su vida es otro golpe del destino.
Para interpretar a un personaje famoso, me tenía que liberar de los dictados de la biografía si quería recuperar la originalidad. Con mis coguionistas, tuvimos que inventar algunas cosas, apartarnos de la cronología, modificar o dar más densidad a algunos personajes. El personaje interpretado por Marie Gillain es una mezcla de la hermana real de Chanel y Adrienne, su tía, que tenía su edad y compartía la misma ambición de triunfar en la vida. El personaje de Emilienne, interpretado por Emmanuelle Devos, está inspirado en la famosa humorista Gabrielle Dorziat y en Emilienne d’Alençon, una bailarina y conocida cortesana. Interpretado de manera brillante por Alessandro Nivola, Boy Capel, que tanta importancia tuvo en la vida de Chanel, ya no estaba con ella. Sabemos muy poco de los primeros años de su vida y, además, Chanel mentía continuamente. Solía decir algo que yo considero sublime: “Me inventé mi vida porque no me gustaba mi vida”.
Era muy importante que la película fuera como la propia Chanel, sin líos ni lirismo estético. El estilo de CHANEL se reconoce por su rigor, por la simplicidad elegante de las líneas. En la escena del hipódromo o de la playa de Deauville, notamos el contraste total del estilo de CHANEL con la ropa de esas mujeres y sus elaborados tocados, todas con adornos y corsés que las cortaban por la mitad. Tenían una posición decorativa, mientras que Chanel se mostraba preocupada por la existencia del individuo. Hay que llegar a la esencia de las cosas, todo el tiempo, con la película.
Sí. Es importante visualizar a la niña pequeña en este ambiente. Quería reflejar la austeridad, con el blanco y negro como colores dominantes, que se iba a convertir en la quintaesencia del estilo de CHANEL. Más tarde, la vemos en Moulins cogiendo uno de sus vestidos y añadiéndole un collar blanco y los puños blancos de una camisa de caballero para crear un disfraz para Emilienne, a saber, un disfraz de orfanato. El famoso vestido negro estaba tomando forma e iba a convertirse en su diseño de firma.
En cualquier caso, rodé toda la parte de la moda de ese modo, asociando su creación a su vida y, concretamente, al doloroso suceso al que tuvo que enfrentarse con el accidente de Capel. Hay cierta belleza en el modo en que transforma este drama en una obsesión haciendo del negro su color de culto. Esta relación proporciona una dimensión lírica a sus prendas, aunque, por definición, una prenda de vestir no posee este tipo de dimensión. Lo que engrandece una prenda es cuando toma vida en el momento en que alguien la lleva puesta. La aportación de Chanel a las prendas femeninas fue el movimiento. Lo que ofreció a las mujeres fue la libertad.
Al principio de la película, está evolucionando; al final, se ha transformado. Se convierte en Coco Chanel y su historia no puede desligarse del siglo que comienza. Esta secuencia es una especie de ilusión: la vemos en el trabajo y de repente este trabajo da lugar a un desfile que no es totalmente realista, ya que se mezclan varias épocas y estilos. Con una cierta previsión, aparece ya con la categoría del mito. Intenté crear el final de manera alegórica para finalmente aproximarme a una especie de estado de gracia. Chanel es una triunfadora pero percibimos una cierta melancolía en su persona. El modo en que traté la época posterior a su relación con Boy refleja que la única alternativa existencial que tenía era entregarse al trabajo. La costura es un arte muy humilde: cortar, romper, unir con alfileres, coser… Esta humildad encierra bastante belleza y el reto al que me enfrentaba consistía en reflejar este aspecto en la pantalla. Intenté relatarlo en la última parte de la película mostrando este minimalismo, esta simplicidad y, al mismo tiempo, la densidad y la tensión. Al final, el rostro de Audrey refleja ya esta determinación, un ascetismo y concentración que permitirá a Coco alcanzar su propia esencia y convertirse en la figura legendaria que todos conocemos, la primera mujer en un mundo de hombres que creó un imperio que ha trascendido hasta nuestros días.
Absolutamente. De hecho, Chanel solía decir, como se recoge en el libro de Paul Morand, “Mi vida es la historia—con frecuencia, la tragedia—de una mujer sola, sus miserias, su grandiosidad, su fascinante e irregular lucha contra sí misma, contra los hombres, alicientes, debilidades y peligros que surgen desde todos los ángulos”. Todo hombre o mujer puede reconocerse a sí mismo o, como mínimo, sentirse conmovido por sus historias de amor y por el fatal destino que la acompaña en determinados momentos de la película.
La colaboración de CHANEL resultó indispensable para nosotros, especialmente, en lo que respecta a la secuencia final en la que hubiera resultado impensable no contar con ropa con el sello CHANEL. En esta secuencia, toda la ropa procede del Conservatorio CHANEL. Me reuní con Karl Lagerfeld en varias ocasiones. Le mostramos los esbozos del vestuario que mi diseñadora de vestuario, Catherine Leterrier, estaba haciendo. Cuando Karl vio las fotos de Audrey Tautou, me dijo que era la única “Chanel auténtica”. Colaboramos de forma muy natural con la Maison CHANEL, pero ésta no influyó en mi enfoque artístico.
Sí. Me siento muy afortunada de que Warner Bros. Volviera a depositar su confianza en mí. Resulta muy alentador comprobar que unos grandes estudios te apoyan en un proyecto en el que asumimos riesgos, ya que se trata de mi primera película de época.
Escribí el personaje de Balsan pensando en Benoît. Tuve la oportunidad de comprobar el alcance de su talento cuando le dirigí en Entre ses mains (Entre sus Manos). Los dos queríamos volver a trabajar juntos. Estaba bastante nerviosa cuando le entregué la primera versión del guión a Audrey Tautou. Le dije, “Tiene derecho a rechazarlo, pero creo que nadie salvo usted podría interpretar el papel, abandonaré si no acepta”. ¡Afortunadamente, Audrey me tranquilizó enseguida! Sabrá que Audrey procede de la misma zona que Chanel. Creció en Montluçon, a 32 millas de Moulins. Audrey me dijo, “Siempre pensé que algún día daría vida a este personaje”. Ella sabía que estaba predestinada a interpretar ese papel.
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