Estrenamos Quiero ser italiano una divertida comedia protagonizada por Kad Merad, el popular actor francés de Bienvenidos al Norte y Los chicos del coro, y dirigida por Olivier Baroux (Safari) sedujo en Francia más de 1.1 millones de espectadores.
El director comenta sobre la película:
Kad y yo teníamos ganas desde hace tiempo de volver a trabajar juntos en una comedia con un argumento que nos diera algo de fondo. Sin llegar a hablar de comedia social, digamos que soñábamos con una película que nos permitiera mostrar un poco otra cosa, sin dar la espalda al humor que es nuestra razón de ser desde el principio.
Por su parte, su protagonista, ha manifestado sobre el origen del proyecto, que de nuevo le une a Baroux, con el que tiene una gran química:
Cuando descubrimos el guión original de Nicolas Boukhrief y de Eric Besnard simplemente nos conmovió lo profundo del tema. Sin renegar de nada de lo que hemos hecho hasta ahora, hay que reconocer que Quiero ser italiano queda lejos cuanto menos de Safari y de la comedia pura y dura, con esa persecución en la selva y un león que hacía reír. La edad, el hecho de tener hijos, sin duda nos hace sentirnos responsables.
Quiero ser italiano es una encantadora hostoria que busca ante todo el humor, pero que no duda en ofrecer muchas más lecturas, sin perder de viosta su condición de puro entretenimiento.
Dino Fabrizzi tiene 42 años, está a punto de ser ascendido en su trabajo y su novia quiere casarse con él. La vida es magnífica para Dino. Pero esta vida perfecta está basada en una mentira. El verdadero nombre de Dino es Mourad Ben Saoud, un dato que mantiene en secreto de su jefe e incluso de su novia. Excepcionalmente Mourad deberá cumplir el Ramadán para honrar una promesa hecha a su padre enfermo… y no va a ser fácil disimularlo.
“Esta fábula acerca de la identidad, la validez de cada uno como ser humano al margen de orígenes y la comprensión individual y colectiva se deja ver y disfrutar”.
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Disfrútala en Verdi a partir del miércoles 15 de agosto