publicado 16-07-2012 en Estrenos de cine, Noticias Verdi con Ningún comentario

Elena, estreno 20 de julio

El viernes 20 de julio estrenamos la película “Elena”, tercer largometraje del director ruso Andrei Zviaguintsev, conocido por su película “El regreso”, con la cual fue galardonado con el “León de Oro” del Festival de Venecia del año 2003.

“Elena” describe las tensiones y desajustes de la sociedad actual rusa, poniendo de manifiesto la corrupción y reflejando la severa división de clases que se desprecian y ya no se relacionan entre si. El matrimonio formado por casualidad entre Elena (Nadezhda Markina) con Vladimir (Andrey Smirnov) sirve como hilo conductor para que su director, Andrei Zviaguintsev, explore la idea de la supervivencia y la búsqueda de la salvación sin que importe el precio.

La actriz que da vida a Elena, Nadezhda Markina, destaca con una depurada actuación que le valió el reconocimiento a la mejor actriz en el festival de cine europeo de Sevilla- SEFF 2011. El papel que interpreta permite entender cómo la realidad de la vida en Rusia deforma los pensamientos y los sentimientos de una mujer rusa normal.

La atmósfera opresiva y el suspense reinante en toda la película están alimentados gracias a la banda sonora del compositor Philip Glass y las imágenes de tonos fríos del director de fotografía  Mikhail Krichman.

Premios

Festival de Cannes 2011 (Premio Especial del Jurado)

Sevilla Festival de Cine Europeo 2011 (Premio mejor actriz: Nadezhda Markina)

La crítica opina

“Elena” empieza y acaba con el mismo plano sostenido delante de una ventana y detrás de unas ramas: entre uno y otro, han pasado unas cuantas cosas, nada espectacular, no revoluciones rusas, pero sí nos han mostrado la vida de una madre que, guiada por el instinto de supervivencia, se ve abocada a tomar una serie de decisiones.

Preñada de profundas reflexiones morales y pesimista sobre las inquietudes de sus personajes, la película enfrenta sin parar, conceptos antagónicos como riqueza y pobreza, calidez y frialdad, acción y pasividad.

Es imposible (al menos, para este crítico) ver este film sin acordarse del título de una cinta de Sergei M. Eisenstein: “Lo viejo y lo nuevo” (1929). Casi un siglo después de esta obra, nos encontramos una Rusia en la que la modernidad no ha penetrado del todo, y la religión y la superstición conviven con una nueva generación de hombres y mujeres descreídos que, pegados a la tele, o tienen miedo a comunicarse o es que quizá no tienen nada que comunicarse. Sólo su egoísmo.  (Pere Vall- Fotogramas)

 Foto Elena