Román se ha quedado encerrado en una sala de proyecciones, junto con Beatriz, una desconocida. Pasan la noche entera dentro y se enamoran perdidamente el uno del otro. En tan sólo siete días, han encontrado lo que llevaban una vida buscando. Sin embargo, no han contado con que el destino a veces puede jugar una mala pasada.
Ficha Técnica
Director: Javier Dampierre Guión: Javier Dampierre Fotografía: Ernesto Ortega Música: Marcos Cruz Montaje: Yamila F. Colman y Javier Dampierre Sonido: Iván M. Vázquez Director de Producción: Sebastián Arabia Dirección Artística: Zaida Jiménez de Pedro Vestuario: Noelia Moratilla Peluquería y Maquillaje: Lola Daroca y Laura López Fuentes Productor: Javier Dampierre
Ficha Artística
Pablo Centomo: Román Aina Requena: Beatriz Alfonso Álvarez de Mon: Hombre francés Carmen Soto: Mujer francesa
NOTAS DE PRODUCCIÓN
Siete días nace de un relato corto escrito en 2004, oculto en algún rincón perdido de mi habitación, en el que intentaba retratar en muy pocas líneas la capacidad única del ser humano para justificar sus propias acciones, y así no tener que enfrentarse a un fuerte sentimiento de culpa. El protagonista de aquel relato era capaz de justificar decisiones opuestas, empleando para ello las mismas palabras, decontextualizándolas y dotándolas de otro significado.
Durante algún tiempo estuve buscando cómo contar esta historia de forma visual, con los elementos simbólicos adecuados a lo que yo quería transmitir. La doble cara del protagonista, y la capacidad para ver la realidad de una forma u otra en función de la perspectiva con la que la miraba, me sugirieron un universo pictórico muy concreto que funcionaba muy bien, tanto a nivel visual como narrativo y simbólico. Del trabajo con Zaida Jiménez, la directora de arte, surgió una interesante paleta de colores que ayudaba a la narración: colores saturados, opuestos en el espectro, que marcan el contraste entre los dos protagonistas y les envuelven en un mundo idealizado. Un mundo que volverá a ser real, irremediablemente, con ropas grises, con el reverso de los lienzos, menos saturado. Ese mundo idealizado contó con la banda sonora de Marcos Cruz, antiguo compañero mío del Conservatorio en clase de Composición, con el que había perdido el contacto. Gracias al destino (y a un anuncio que colgué en internet buscando un músico), nos pusimos otra vez en contacto y comenzamos a trabajar en la película. Con muy pocos elementos musicales, lo que garantizaba la unidad del conjunto, Marcos consiguió encontrar el tono perfecto que ayudaba a completar la narración. Fue Iván M. Vázquez, jefe de sonido y mezclas, quien consiguió, con gran sensibilidad, integrar esa música en el universo sonoro que rodeaba a los protagonistas. Y aunque la mezcla final se demoró bastante debido a compromisos profesionales, la espera mereció la pena.
Conforme iba escribiendo y reflexionando sobre la historia que quería contar, fueron surgiendo otras temáticas interesantes. Siete días, en muy pocos minutos de metraje, lanza preguntas al aire sobre lo que es el amor, sobre lo que eso significa y sobre su trascendencia en la vida de los seres humanos.Siete díashabla sobre lo poco que las palabras dicen de las personas, sobre su volatilidad. Siete días pone de manifiesto con cierto cinismo lo que realmente define a los seres humanos: sus acciones. Siete días saborea de lejos lo que podría ser la felicidad, que se encuentra a veces en caminos insospechados. Siete días pone al descubierto el abismo que existe entre la cara que mostramos al mundo y la otra cara que sólo conocemos nosotros mismos, la media cara que permanece oculta tras el lienzo.